Tarde

Ya son las seis,
y el arroz está recién,
la lluvia sigue toda serena
en cúmulos de melancolía,
voy a la rejilla a curar
mi guarapo,
bostezando el vapor,
buscando calor,
sintiendo todo en degradación.

Suena una guitarra alternativa,
desde el techo de los azulejos,
que rima mi pretérito sentido,
ése que aplaca lo invisible de mi nostalgia.

Creo que el tiempo es justo cuando queremos
encontrarle sentido a lo nuestro que habita
cada vez que la lluvia sale a merodear
los papeles y paisajes de un recuerdo.

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Exploración

Creo que no sufro,
que a veces estoy vacía,
cuando llega la tarde y sigo mi recuerdo.
Son esas notas que van armando la tenues tristeza,
que me van llenando de cosquillas viejas y rotas.

Quisiera expandir mi aire,
saborear el humo de la noche,
compartir mi anhelo sola,
desnuda ante el vaivén del recuerdo.

Caminar entre helechos,
sentir mi vientre,
adornarme entre utopías,
dibujarme entre un sueño
que todavía nace de día.

Descubrirme entre el silencio,
dejar que el frío haga acto con mi piel,
cobijada y señalada por el cielo,
encontrando el sentido de mi piel.

Portal

A ésta casa le queda luz y polvo solar,
saliente de las conversaciones enteras,
en larga espera observando el domingo,
lamentando la carne, y el aullido de la muerte.

La sala está dormida en silencio,
en la oscuridad barrendera de las penumbras,
amansando la mentira, y descargando la sangre del pecho;
es raro cuando hay agonía.

Memorial

Más allá sin soledad,
más allá de soledad,
siempre traigo un lucido
desengaño pintado en el cráneo,
que tú el recuerdo,
que tú el desamargo,
son flotes de la melancolía viva,
como el ave fina despierta en ruinas.

Me tibia imaginarte con la sombra acuesta,
fuera de tu lugar, siempre rezo tu nombre,
escuchando la madrugada que ama el silencio,
si lo de nosotros fuera un beso,
creo que andaríamos con nuestros huesos,
sin tropiezos.

ídem

Tanto tiempo ha pasado
entre la izquierda y derecha
de tu mente lurda,
vasco y turbio el recordar.

Sigo dándole sacrificios
a las distancias,
dos distancias conectadas,
prófugas siempre de palabras.

Es una memoria que muta
el acercamiento de un viaje astral,
si te vuelvo a encontrar,
no escupiría otra vez la verdad,
escucharía tu silencio hasta poder despertar.